SINCERIDAD
Escapemos, salgamos corriendo
un botón plomo y celeste,
un saco avejentado que esconde mis brazos maltratados.
Unas zapatillas que aparentan más edad
y el pelo siempre descuidado.
¿Quién soy? Si no un ave que nada de prisa.
Soy la flor que se marchita,
soy la infancia de un no-nato.
Se me escurre entre los dedos
la locura que mi alma destila
y mi mente siempre celosa
se esconde en una frase fría.
¿Fría? ¿Yo?
Y qué si lo soy.
Por qué gastar energías desempolvando un corazón
que tantos años luché por encerrar.
No, no voy a perder mi tiempo
contradiciendo mis deseos anteriores.
Aunque nadie lo note,
hay que tener coherencia.
Ya no escucho a quien debiera,
sólo tapo mis oídos
escribiendo idioteces que, la verdad,
no me gustan.
Me hace daño,
me arruina,
pero no me importa,
en estos momentos no veo el problema
y realmente no quiero verlo.
Sólo pido ayuda
para aquello que realmente me interesa.
Ya está,
establecí lineas de comunicación
y ahora vuelvo a mi escondite,
a abrigarme y perderme entre la nada.
Esto no me place, no me llena,
y no por el uso de las palabras que,
sin intención,
cohesiono con mis ideas,
sino por la falta de sentimiento
con que la mina
se estrella sobre el miserabl papel rayado.
Es que por hoy,
es sólo la intención de permanecer en silencio.
De no oír, de desaparecer,
y lo consigo casi,
me voy,
sabrá Dios a dónde,
pero me voy,
pensando con mucha curiosidad
en las Moiras.
Y también en mis escritos anteriores,
en cuánto he cambiado,
en como me empeño en establecer distancia
cuando antes,
no hacía mas que enterrarme en el papel.
Era como escribir y abrirse con eso una herida,
y mientras mas se escribiera
más se sangraría.
Ahora no,
ahora soy sólo yo,
no mi mundo.
Yo, sin alas,
sin sueños,
sin libertad.
Entonces no,
no soy yo,
es mi cuerpo.


la perdida de uno mismo, de un momento, de una vida es inebitable.
Siento algo muy parecido a lo que tu mano escribio y por hoy qiero decirtelo, antes de q ya no pueda, antes de que se me olvide.
Escribes muy bien y lo sabes espero lo sigas haciendo ... un beso ... tu pesho